Este proyecto que os presento hoy lo estuve realizando en la semana en que España ganó la Eurocopa, por esos días lejanos de antes del verano. Me acuerdo perfectamente porque, para aliviar los nervios que tenía en la final frente Alemania, me entretuve en colocar las pegatinas de la bolsa con Arturo, el hijo de unos amigos que vinieron a ver el partido a casa.

Para ser sinceros, la bolsa no me ha quedado muy elegante, más bien es “almodovareña” o, como dice mi amorcito, ideal para Paco Clavel cuando baja por el pan, pero el caso es que funciona y, total, para ir de casa al coche y del coche a la oficina y viceversa pues no me importa que sea un poco hortera, es más, hasta me da orgullo, esa especie de orgullo hortera cuando se trata de algo que has hecho tú misma.
Cuando empecé la dieta me propuse llevarme al trabajo todo lo que necesitaba comer al cabo del día, para no caer en la tentación de comer bollitos y cosas malas. Pero necesitaba para eso una bolsa isotérmica grande donde me cupiese todo. Las neveras portátiles eran demasiado aparatosas y caras, y tampoco necesitaba una cosa demasiado profesional porque como el trayecto desde la nevera de casa a la nevera de la oficina es sólo media hora, la comida no se echa a perder. Y, con lo culo inquieto que me he vuelto para las manualidades últimamente, pues enseguida mi cabeza se puso a inventar……
Aquí os dejo el paso a paso de lo que hice jajajaja, no os riáis mucho ¿vale? Alguien puede adaptar alguna idea para hacer otra cosa más elegante ¿no?
Los materiales que utilicé son los siguientes, todos de reciclaje, por supuesto:
- 2 garrafas de agua mineral de 8 litros (vacías)
- 2 rollos de cinta adhesiva de aluminio
- 1 quitasol de coche viejo
- pegatinas decorativas con motivos de cocina
- cordones de plástico de colores
- 1 cutter
- 1 punzón
Tanto la cinta adhesiva como las pegatinas y los cordones de plástico los encontré en una tienda de todo a cien muy baratos.
Empecé cortando con el cutter la parte superior de las garrafas y uniéndolas entre si con cinta adhesiva. Queda como una especia de cápsula muy curiosa.

Luego, con mucho cuidado recortamos la parte superior por tres lados y doblamos el cuarto lado hacia atrás para darle flexibilidad a la tapa. Protegemos los cortes con cinta.

Ahora viene la parte más trabajosa, que consiste en forrar con el quitasol toda la bolsa-cápsula. Podemos usar pegamento para afianzar más la unión, pero yo utilicé sólo la cinta adhesiva. Eso sí, no escatimé en usarla tanto como era necesario. Los mensajes de publicidad que tenía el quitasol los cubrí con más cinta de aluminio.


Es importante cubrir toda la bolsa tanto por fuera como el interior de la misma para que los “poderes isotérmicos” sean lo mejores posibles.
A partir de aquí, por alguna razón que desconozco, posiblemente por la emoción del fútbol jeje, dejé de hacer fotos. Lo siento. Pero es fácil imaginar cómo se pasa de un estado a otro.
Estas fotos las hice el otro día (después de haber tuneado la
mesa de la terraza). Como veis le añadí una cinta para llevarla al hombro, aunque me ha quedado un poco corta, y la terminé de decorar con cientos de pegatinas.
Para coser el asa al cuerpo de la bolsa-cápsula utilicé los cordones de plástico y un punzón para hacer los agujeros por donde pasarlos.
Usé la misma técnica para fabricar un broche para cerrarla.

Perdonad la calidad de las fotos, pero como es un material reflectante no salen bien, o mejor dicho, yo no sé hacerlas mejor….
Paco dice que más que una bolsa parece un satélite espacial para mandar a Laika a la Luna….. pobrecita Laika, yo no la mandaría nunca tan lejos, jo…..
Pues ahí es donde todos los días meto mi comida para la oficina y tan chula que voy mirusté :-)